AMIGOS y mujeres
HANK Intrépido Intrépido
Capítulo 1: COMúNMENTE PóSTUMO
− Y dinos, Hank ¿Tiene arreglo la nave?
−Puffff. Esto de aquí mal…aquello mal…esto ¡Uf! Mal − En un tono más discreto − Se ha jodio.
−Bien Hank ¿¡Y que carajo hacemos ahora!?
Hank dejó el cilíndrico entramado de cables para girarse a mirar a los supervivientes. Dos hombres componían la tripulación de la nave; el “cargador”, un hombre de avanzada edad, y el copiloto, Strucks, que era quien había formulado la pregunta.
−Bien − Se puso de pie y trató de hundir con el pie los cables en el fuselaje − ¿Hemos sobrevivido todos?
Los dos supervivientes se miraron y miraron a Hank.
−Bien. Hemos aterrizado en un planeta desconocido − Hizo una pausa para contemplar al derredor − No sabemos lo que puede haber aquí porque es desconocido. Lo primero será organizarnos… − Hank parecía haber nacido para estas situaciones.
− Bien, ¿Strucks? − Llamó Hank a su copiloto.
−¿Si?
− Tú serás el líder.
Strucks le miró atónito. Necesitó unos segundos para asimilarlo.
−Pero Hank − Replicó Strucks − Tú eres el protagonista. La serie lleva tu nombre, yo solo soy un contratado, además…
−Bien Strucks − Interrumpió Hank −El cargador será el líder.
−Acepto − Dijo rápidamente el cargador, dejando caer al suelo una pesada caja con los víveres.
Hank se puso a su lado para recoger la pesada caja de nuevo. Luego le miró para preguntarle:
−Bien cargador ¿Y ahora que hacemos?
−Bien Hank − dijo el achacoso anciano, tratando de enderezar su espalda − Por lo pronto, ya no seré más cargador. No, a la mierda con eso. Ahora seré Líder − Hank y Strucks le miraban impacientes − Ah si. ¿Que hacemos? Pues, si no os gusta este sitio… porque es desconocido o lo que sea, pues, vámonos.
−Carga…digo Líder, la nave está rota − Señaló Strucks con el dedo índice la nave.
− La nave… − masculló el anciano − Es verdad, la rompió Hank.
−¡¿Hank?! − Preguntó Strucks en tono muy elevado.
−Está mejor así − Dijo Hank mirándola con ambas manos sobre cinturón, como supervisándola. La caja con los víveres ya no estaba − Bien, vayamos a otro sitio.
En el misterioso planeta desconocido, Hank y los dos valientes tripulantes que le acompañaban, caminaron durante cuatro horas atravesando una frondosa selva. Un sol muy distante estaba ahora colocado sobre sus cabezas, arrojándoles un calor sofocante. Líder caminaba en último lugar completamente exhausto, cada vez más distante de Hank y Strucks que habían comenzado a adentrarse en un pantano.
−Este pantano es muy peligroso − Dijo Hank mientras avanzaba temerariamente, sumergiéndose en el lodo − ¡Cuidado Strucks! Podríamos quedar atrapados aquí.
Cuando prácticamente estaban cubiertos de lodo hasta el cuello, de manera milagrosa, consiguieron atravesarlo llegando al otro lado.
−Hemos perdido a Líder − Dijo Strucks jadeante, embadurnado hasta la barbilla.
Hank se detuvo para girarse a mirar el pantano con aire solemne y dijo:
−Ya te dije que este pantano era peligroso Strucks. Era un buen Líder − Se puso de nuevo en marcha − ¡Debemos continuar! O nosotros tampoco saldremos nunca de este planeta.
−¡No! − Una voz malévola surgió del pantano.
Al girarse vieron el holograma de una cabeza proyectada sobre la superficie del pantano. La voz provenía de la gigantesca cabeza del mortal enemigo.
−¡Yo he raptado a Líder! − Rugió la voz de la cabeza para luego carcajear vilmente.
−¡Maldición! − Dijo Hank − ¡Es el profesor Mac Boli!
−Malevolic −Corrigió Strucks.
−Eres un estúpido Hank − La cabeza holográfica hablaba amenazante − Aunque hayas descubierto mi escondite, este es mi planeta y nunca saldréis de el con vida − Continuó carcajeando.
−Eres un peligro intergaláctico total profesor Malevolic. No puedo dejar que aparezcas así por toda la galaxia. − Hank dio unos pasos hacía la cabeza desafiante.
−Eres un necio Hank. Piensa y dime ¿Queréis recuperar a Líder? − Preguntó el malvado profesor.
Hank miró a Strucks, que terminaba de volcar el barro de sus botas. Este miró al profesor y luego a Hank, negándole con la cabeza.
−¡No! − Respondió Hank al profesor − Tu truco ha fallado esta vez profesor. No queremos recuperar a Líder.
−No nos interesa − Replicó Strucks terminando de limpiar su traje.
−¿No? − El profesor les miró con cierta incredulidad − Entonces…¡lo mataré! Si, eso haré − Concluyó el profesor entre carcajadas.
−¡No nos interesan tus malvados planes profesor! − Gritó Hank − Iremos a por ti y te atraparemos.
−Eres un inepto Hank. El planeta entero esta repleto de trampas mortales, hasta yo he de tener cuidado de no caer en una − carcajeó rápidamente − Vosotros solo sois dos y yo tengo un ejercito de secuaces, armados peligrosamente a mi servicio ja ja ja ja…
Hank miró a su copiloto y este le asintió con la lentamente con la cabeza.
−¡Si! − Respondió − Pero yo soy Hank, y este es mi copiloto Strcuks. Y además ¡yo soy el protagonista! ¡y si quiero encontrarte lo haré!
−¡Bien dicho! − Le animó Strucks
−Bien Strucks, vamos a otro sitio.
Continuará….
HANK Intrépido Intrépido
Capítulo 2: AGORAFOBIA INTENCIONAL
−¡¿Strucks?! − Preguntó Hank observando como alguien venia en el horizonte.
Llegaba caminando desastrosamente desde la lejanía, entre jadeos y resoplidos. Se detuvo frente a Hank.
−Bien Strucks ¿Encontraste la morada secreta del profesor Malevolic?
Strucks no contestaba, no había recuperado el aliento necesario.
−Bien − Hank hizo una pausa prolongada, con la vista clavada en un árbol cercano
−…Si − Contestó finalmente Strucks como pudo.
−Bien Strucks ¿Está muy lejos su guarida?
−A un día, quitando el medio día necesario para llegar de la nave al pantano − Contesto Strucks inclinado sobre sus rodillas, aun cansado.
−Esta amaneciendo…− Meditó Hank −Pues, a medio día ¿No? ¿Día de doce o de veinticuatro?
−Medio día de doce, llegué de noche a su escondrijo.
−Bien Strucks. No perdamos más tiempo, llévame hasta allí ahora.
−Hank…− Strucks no dejaba de mirarle suplicando comprensión− acabo de volver
−Bien Strucks. Creo que todo esto resultaría más sencillo si fueras un personaje femenino y estuvieras enamorado de mí.
−¿Qué demonios insinúas Hank? −Preguntó Strucks enrarecido − Esta bien, te llevaré hasta el profesor
La inseparable pareja de intrépidos aventureros capitaneada por Hank continuó su viaje por el planeta desconocido, rumbo al escondite del malvado profesor Malevolic. No tardaron mucho en abandonar la selva en que se encontraban, llegando a una árida llanura que lindaba a lo lejos con unas sombrías montañas. Mientras el sol a medio asomar se hundía en el horizonte, tras las montañas…
−Tenemos que estar alerta Strucks− Dijo Hank mientras se acercaba peligrosamente a una colosal grieta ramificada que cruzaba la superficie de la llanura − Podríamos caer por una de estas grietas.
Cuando Hank estuvo a punto de caer en una de ellas, tras desprenderse un fragmento de suelo bajo sus pies, de manera milagrosa, la mano de Strucks apareció de repente para agarrarle y ponerle de nuevo a salvo.
−¡Uff! Eso ha estado cerca − Dijo Hank secándose el sudor con un pañuelo naranja.
Hábilmente fueron saltando y esquivando las grietas para llegar al pie de las montañas. Había empezado a llover y el sol se había escondido casi por completo. Cuando levantaron su vista hacía las montañas, estas, desde la distancia, enviaron una advertencia: las carcajadas del profesor Malevolic que resonaban con un eco siniestro.
−¿Seguro que es por aquí? −Pregunto Hank a su copiloto −Strucks ¿Falta mucho?
−No… − Respondió Strucks titubeante − Más adelante están las rocas del discursito. Llegaremos a su morada en un par de horas.
−Bien Strucks, bien.
Tras recorrer un angosto desfiladero. Hank y su compañero llegaron a una explanada sobre la montaña desde la que comenzaba un estrecho camino hacia la cima. A la derecha del camino había unas cuantas rocas amontonadas.
−Esas son − Las señaló Strucks para indicarle a Hank.
Hank se subió a las rocas. Mientras trataba torpemente de mantener el equilibrio, alzo su brazo derecho y con el puño en alto gritó:
−¡Ya estamos aquí profesor! ¡Hemos encontrado el camino oculto que nos conducirá a tu guarida secreta! ¡No importa lo malvado que seas, no podrás con nosotros!
−¡Vale Hank! − Interrumpió Strucks − Ya vale.
−Quiero que se entere − Explicó Hank con porte enojado.
−Es inútil Hank, está muy lejos todavía. Al final del camino, en lo más alto.
−Bien Strucks − Hank bajó de las rocas y busco en su bolsa de cuero mega moderna − Entonces lo llamaremos al celular −
Sacó el teléfono y marcó su número…
“Ja Ja Ja Ja Este es el terrorífico contestador del profesor Malevolic, deja tu mensaje Hank Ja Ja Ja Ja…”
−Bien profesor. Hemos encontrado el camino oculto, reza lo que sepas... − En ese momento sonó como si alguien descolgase el teléfono del otro lado de la línea.
−¿Hank?
−¿Profesor?
−Hank muchacho. ¿Cómo va eso hombre? − La voz del profesor resultaba afectiva.
−Bien…bien. Aquí con Strucks, que ya casi hemos llegado a su guarida.
−¿Pero vais a tardar mucho más o qué? − Preguntó Malevolic a Hank.
−No, subir el camino oculto y ya llegamos.
−¿Ahora vais a subir el camino? − Preguntó el profesor sorprendido.
−Si…si
−Mira Hank, de verdad. Ahora ya…es muy tarde. Yo tengo puesto ya el pijama y…
−No se equivoque profesor. No podrá engañarme tan fácilmente − Le cortó sin vacilar.
−De verdad Hank. Yo estoy aquí con mi familia ¡y yo no se que queréis! Tenéis que comprender que estas no son horas de enfrentarse con nadie. Es más, yo ya me estaba metiendo en la cama y mi gato está ya ronroneando. Escucha, escucha… − Se pudo oír un clic de ratón seguido del ronroneo de un gato − Lo siento mucho de verdad, pero…hoy ya no se puede.
−Mira profesor. Yo soy el protagonista − Repuso Hank
−Y yo el malo, Hank. Es que esto es así. Yo no tengo ningún reparo en dejaros en el porche lloviendo. Eso lo sabes tu y lo sé yo, tu mismo…yo no te puedo decir nada más − El profesor fingió un bostezo − Tu mismo ¿vale?…
−¿Qué te ha dicho el profesor? − Preguntó Strucks interesado después que Hank hubiera guardado su teléfono.
−El profesor ha dicho que su gato está ronroneando. Bien Strucks, tendremos que esperar hasta mañana.
−Pero…−Quiso recurrir Strucks.
−Bien Strucks, busquemos otro lugar donde dormir, pero uno con techo.
Continuará…
Fragmento del capitulo 2 "Responsables" (Relato: El Jinete de las Estrellas)
-Que extraño, es como un sonido lejano, como de otro lugar.
No sabia lo que estaba insinuando pero aquello me dio una idea. Revise el franqueo de la señal y encontré algo aun mas desconcertante que la señal en si. Variaba. Era una y otra, todas de distancias y localizaciones similares, pero no se mantenía fija. No podía creer que la señal llegara de un lugar con tales caóticos movimientos que pudieran desplazar de esa manera su origen. Quizás, pensé, sea una especie de residuo que permanece en algún gas o otras materias no visibles como la extraña figura que me provoco el daño en los ojos. Mantuve mis conclusiones en secreto, Emme volvió a interrumpir el silencio:
-Esa transmisión viene de…del Sistema Solar. No puede ser verdad. ¡Parece el franqueo de
-¡¿Qué Tierra?! -. Art sobresaltado preguntó mirando a Emme.
-Nuestro planeta origen,
-Aquí-. Dijo Art. -No llegaría señal alguna desde la Tierra-. Y yo hubiera corroborado esa idea, pero también era cierto, que según su franqueo, la señal venia de nuestro primer planeta.
-Voy a registrar la señal-. Apretando un botón que solo Emme conocía, para grabarla en memoria.
-Son solo ruidos-. Les comentaba cuando una voz salio de la señal.
…”Aun estamos vivos. Quedan mas días de provisiones que días quedan para que llegue el meteoro. “Apocalipsis”, le llaman algunos. Hemos escuchado la locución, el mensaje que se repite en cada sala pública del recinto, y…por aquí nadie ha perdido la calma por ahora. Aun así, nadie responde a nuestra llamada”.
La voz surgida de la señal que encontramos disipaba nuestras dudas. “Recintos de protección”, había decenas de ellos para los que no pudieran embarcar en un principio. Después de la colisión no se ha vuelto ha establecer comunicaciones con ninguno:
“¿Hola? ¿Me oís?, y si podéis oírme, ¿Volveréis a por nosotros? o, ¿es así como acabará nuestra existencia? En fin. Aquí hay mucha gente; hombres, mujeres, personas mayores e incluso niños. Todos ellos están bien, pero seguramente este lugar no aguante el impacto. Yo confiaba….
¡Maldición! He confiado en vosotros, vine aquí con los míos pero… ¿¡Qué demonios pasa!?
¿¡Vais a dejar que muramos aquí como perros!?”
Pese a que la voz se repetía en un eco arrítmico que confundía algunas palabras ya que la calidad de la trasmisión era pobre. Se escuchaba un murmullo de fondo mientras aquel hombre hablaba con quien pudiera estar escuchándole. Aquello hizo que dejara de hablar solo unos segundos. El murmullo aumentó, se hizo griterío. Entonces la voz volvió a escucharse:
“Está llegando ahora. Se le puede ver en el cielo. Voy a cortar la transmisión…”
Emme estaba mirando a Art, ambos con la expresión en sus caras de no creerse lo que acaban de escuchar. La voz del emisor dejo de oírse durante minutos.
Para cortar el silencio me vi obligado a preguntar en un tono disimuladamente elevado:
-¿Dónde estamos?
-Buena pregunta-. Me respondió Emme. Me hizo un gesto con la mano, indicándome que le cediera de nuevo el asiento, así que le deje hacer sus funciones de piloto.
Se puso ha revisar las cartas de navegación, planisferios y otros instrumentos de orientación integrados en la nave. Parecía volcado en la localización y obraba con bastante soltura. Art y yo le mirábamos, yo esperanzado información y Art…bueno, el parecía mas distante.
-Voy a necesitar algo de tiempo para esto. Todo seria mucho más sencillo si tuviéramos ya esa ruta. Por cierto, ¿encontraste los códigos? -. Me pregunto Emme.
-No-. Le respondí -Lo que me recuerda que debo hacerte una pregunta, piloto.
Si no recibiéramos esa ruta ¿Podrías sacarnos de aquí?
-Seria complicado, pero no imposible. Creo que podría pilotar por periodos y están las capsulas de criogenizado, para vosotros. Yo creo que podría llevarla a…¿Cómo se llamaba el destino?
-Yo la pilotaría, si fuese necesario-. Art interrumpió la conversación, afirmando con severidad. -La cuestión seria. ¿A dónde vamos?
-No puedo deciros a donde. Lo haría solo si fuese absolutamente necesario. Volveré a buscar esos códigos y si no los encuentro, usaremos la señal de emergencia mientras quede energía en el suministro. Mantened el impulso de inercia en la línea trazada por nuestro vehiculo-. Antes de que terminara de pronunciar esas palabras ya había empezado a notar una vibración de la cabina en la que nos hallábamos. Conforme deje de hablar la vibración era evidente. Una sacudida turbulenta sobre la que Emme aportó más datos:
-Atravesamos una densa mancha gaseosa. Tiene unas cuantas veces el tamaño de la nave. Es enorme y muy compacta, tanto que hace vibrar el casco frontal de la nave.
No se podía percibir tal cosa desde el ventanal que daba al espacio, todo parecía en calma. Pero de pronto la cabina de pilotos quedo a oscuras. Todos los instrumentos de navegación y paneles se apagaron mientras el temblor de las paredes de la nave se hacia mas violento. Recuerdo que con la vista fija en el exterior volvió a reaparecer aquella extraña forma flotante en el espacio. Sentí un calor exagerado en mi cuello y como mis piernas perdían fuerza arrojándome lentamente al suelo…
El detalle: Sobre las “World Series” de béisbol estadounidense
Y para mañana ¿que pensáis hacer? Si queréis doblarlo, apostad por los Mets.
¿Crees que van a poder con Martínez?
Las series tienen que durar siete partidos. ¿Sabes cuanto dinero gira solo en derechos televisivos en Nueva York y en Los Ángeles? ¿Cuándo fue la última vez que no se jugaron a siete partidos? ¿Y los ingresos que genera la publicidad? ¿Cómo van a pagar las primas? Las series dan vida a la ciudad entera, en Nueva York no hay un maldito empleo. Es imposible que las series terminen mañana, hay demasiados beneficios en juego. ¿Os aconseje mal ayer? ¡¿Eh?! Apostad lo que habéis ganado por los Mets ¿Qué contestáis?
Yo acepto.
Bad Lieutenant (El teniente corrupto) Min 23:10
Rescate literario: Jose Alberto Morales "Weah"
Ávido lector, amante de los juegos de mesa y de la música, gran conversador, también un poeta y escritor ocasional. Tristemente, como a tantos otros, la drogas han marcado un antes y un después en su vida. Ahora, aunque hace 3 años que se encuentra rehabilitado, sufre de algunos trastornos psicológicos por los que está siendo tratado.
Se puede afirmar que su “locura” tan peculiar, está ligada a algún tipo de genialidad o talento en su carácter y que por diversas razones rara vez puede manifestar. Concientes de su juventud y del brillante intelecto que posee todos los que le conocemos esperamos que “normalice” pronto su situación y demuestre lo que verdaderamente vale.
(Sin título)
Restaurando lunas
de café y cenizas
¡la plata eres tú!
yo el oro, el diamante
¿tesoro muy descubierto?
-Dime Pirata: el Amor consuela
tu engaño…
para empezar a quererte tienes
que entender y destrozar en guerras.
Odiar un poco a la sociedad
es la única forma que hay para saber…
¡picotazo de aguijón y llanto!
rosa de pétalo y espina verde: Hoy y ayer.
ILUSIONES QUIMéRICAS DE UN CELOSO EQUIVOCADO
Yo lo sé todo; y aún así: no me equivoco.
porque te quiero tanto que te pido perdón;
ya sabes a que me refiero…
A salvar mi alma, al corazón que está en tu bosque
mi Venus gloriosa.
Tu mirar da vida:
¡Yo! ¡¡Ay!! Como un marqués de sangre dura,
que no sabe que hacerte: ¡¡te quiero!!
aunque te tengo miedo.
También siento ternura
por lo de esta noche con Santiago:
lo de a mediodía. ¡Ay! Que mañana contigo…
pero yo quiero que seas mía.
Porque te amo tanto
que no puede haber ira en mi campo;
amarte, quererte, gustarte es todo lo que
pretendo o culparme…
de ahora en adelante: tu cabellera será mi sol,
y tus dientes la sal de mi mar, y tus labios mi perdición:
porque en tu vientre/Semilla está mi espejo,
mi día y mi pan.
MARCELLA Cigars
Tras secar mi cara con la toalla, una conclusión flotó al verla limpia y afeitada en el espejo; todo está dispuesto: la maleta preparada, el peluquín y el artificio, el teléfono móvil, mi bolsa de mano, la cartera y el dinero.
Tomo las llaves de la mesita del recibidor. Ahora, seco, aseado y con la ropa a estrenar, nada puede enturbiar este aire de conquistador, más aun, de glória, de triunfo.
Miro el reloj, es hora de llamar a Gema y salir:
¿Gema?
Si
¿Qué tal todo?
Ya tengo los billetes ¿estas ya listo?
Todo está preparado, listos para tomar el avión.
Yo estoy aquí en el aeropuerto, te espero en la zona de fumadores.
Estupendo, salgo ya. Por cierto, cómprame tabaco, luego te lo pago.
¿Qué tabaco?
Camel
Vale
Un beso, ahora te veo.
Vale. Oye ¿Dónde has guardado a las niñas?
¿Qué?
La niñas, sino me quieres hablar ahora, tampoco pasa nada.
No es que… ¿Qué niñas?
Tonto…las piedras
Ahh… ¡maldición! Están…están aquí.
¿Dónde?
Oye, ahora te veo
Oye…
Un beso, no tardaré nada.
Los diamantes. No recuerdo donde los puse. No me lo creo, no puede ser, no tiene el menor sentido. No están bajo la cama ni bajo el colchón, en el forro del sofá tampoco, ni tras las cortinas sobre la persiana, ni en los cajones de los muebles, ni en la cisterna. No quiero rajar los cojines, desharé la maleta. Todo volcado sobre la cama, sobre la moqueta y por el suelo. Los trajes, el neceser con todas las cosas esparcidas, los zapatos, sabanas, toallas, todo. Mirando en cada bolsillo, en cada manga, entre las costuras, bajo las solapas, entre revistas y libros y…no.
La mirada me busca sola por todas partes sin que haya ningún sitio más donde esconder los diamantes en esta habitación, de este hotel de mierda. Busco y doy con el espejo, que ha dado al traste con mis aires de naturalidad, de relajado, de triunfador. Me veo obligado a quitarme la camisa y encender el aire acondicionado. Piensa, piensa…
Tras la ventana el sol se va, se irá en pocos minutos. Menos mal que es un vuelo nocturno. ¿Como puede ser? Esto es absurdo. Necesito algo frío…¡Claro! En la nevera.
Abro la nevera convencido de que todos mis problemas se solucionarán, pero no.
Solo daba para saciar mi sed con una última cerveza fría. Pero oye…¡Claro! En el aire acondicionado…Esta sonando el teléfono. Es gema, sobre su nombre aparece también la hora. Las 19 y…¡Las Siete y media!
¿Gema?
¿Qué estas haciendo?
Que…un improvisto
¿Ha pasado algo o que?
Si. Que se ha roto la habitación y…
¿Qué las has perdido?
¿Te lo puedes creer?
Lo sabía, es que lo sabía. No se te puede dejar solo.
Todo se ha jodido. No las encuentro.
Bueno ¿Qué vas a hacer?
¿Cuánto queda para que salga el avión?
Una hora y cuarenta, más o menos. Tienes que venir ya.
Pero…
Yo no me voy a quedar aquí.
¿Qué vas a coger el avión sin mi?
¡No espera! Todo al traste por tu mala cabeza.
¡Que no! Osea, quédate conmigo que ya aparecerán.
¡Si vamos! Vente tú conmigo. Date prisa, todavía tienes una hora.
Pero, espera. Escúchame…Gema…¿Gema?....Eh
Una hora. Es culpa mía. ¿Cómo se le ocurrió confiar en mí? Pero si lo sabe. Joder, tiene que saberlo. Cualquiera que me conozca sabe que mi memoria es un coladero con desagüe a nunca jamás. Si al menos no hubiese inspeccionado la habitación para esconderlos, no tendría que seguir el rastro de mis propios recuerdos, probando en cada posible escondite. ¡Ah si! En el aire acondicionado.
Ya casi esta desmontado al completo, si, recuerdo haberlo inspeccionado antes. Solo faltaría que ahora…
“Toc toc”
¿Quien es?
El conserje.
¿El conserje? ¿Y que quiere? ¿No ve que estoy ocupado?
Perdone, con la puerta cerrada no sabía…
¿Que? ¡¿Que?!
Como nos dijo que se iba hoy, solo queríamos saber si todo fue de su agrado.
No...Si, quiero decir si. Eh…oiga ¿No tendrían por casualidad un juego de destornilladores?
¿Destornilladores?
Si, si puede subírmelos le daré una buena propina.
Claro, veré lo que puedo hacer ¿Es que hay algún problema?
Ningún problema, si puede encontrarlos.
Voy a ver
El teléfono, otra vez Gema.
Gema, creo que los he encontrado.
Ya no queda tiempo. Tienes que venir ya.
¿Como voy a dejar aquí los dia... a las niñas? No puedo abandonarlas.
¿Eso es lo importante? ¿Es todo lo que te interesa?
No empecemos ¿Quieres? Ya casi los tengo.
No, no los tienes. ¿Vas a venir o no?
¿Solo? Quiero decir ¿Sin ellos?
Al cuerno las piedras, pensaba que yo te importaba más.
Eso, tu ayúdame a ganar tiempo
Pero si es lo único que hago. Por favor, ¿quieres venir de una vez?
Claro que quiero ir, pero cuando los tenga.
Ya no hay tiempo ¿Es que no has visto la hora que es?
Si...La hora. Oye te veo ahora, tengo que seguir buscando.
Espera...
Cuelgo. Llama de nuevo pero también cuelgo. La habitación està patas arriba. Todo revuelto y mezclado. Los cuadros y adornos desplazados, la ropa revuelta y por el suelo, la moqueta levantada, la cama deshecha, piezas del aire acondicionado por aquí y por allá. Al aire solo le queda un panel por extraer, ya lo hice antes, estoy seguro.
“Toc Toc Toc”
He conseguido los destornilladores.
¡Que rápido! Bien, le abro.
Sorpresa. Es lo que muestra su expresión atónita, con un estuche de destornilladores de precisión en la mano.
Oiga ¿Que ha pasado aquí?
Luego se lo explico, ahora no puedo. Muchas gracias
Intenta recoger lo que puede a su paso. Le empujo de nuevo hasta la puerta, no quiero que vea nada más.
Pero oiga ¿Y la propina?
Ah si, como no. Tenga
Pero oiga, esto es mucho dinero.
Si si, de verdad, luego hablamos.
Cierro la puerta, pero su voz suena desde fuera.
Las llaves, no olvide entregarlas por favor.
Las llaves. ¿Qué llaves? Miro en mi bolsillo y aquí están. Pero ¿De que son estas llaves? No son las de la habitación, la tarjeta que me dieron está en mi cartera. Ni las de mi coche, ni…Un momento. Lo había olvidado. Son las llaves de su ordenador. Mañana es su cumpleaños, no quería que viera la reserva, el bungalow…¡Claro! ¡Ya esta! ¡La reserva!
¡Los cigarros de Marsella!
Miro en la basura, en el interior del cubo. Debajo de la lata de cerveza hay restos de los puros destrozados. Los saqué y los tire para usar la caja como escondite para los diamantes. Pero…¿Y la caja? Un momento, el teléfono…
Gema ya está. Se donde están.
Me alegro por ti.
Pareces triste, ¿no lo entiendes? Los he encontrado.
No, no los has encontrado porque los tengo yo. Siempre los he tenido yo. Tú me diste la caja de los cigarros y yo la guardé.
Pero ¿Por qué no me lo habías dicho desde el principio?
Por que quería saber la verdad.
¿La verdad? ¿Qué verdad?
Si serias capaz de dejarme ir sola, si te olvidarías de mi solo por los diamantes. Ahora lo se. Ellos son lo único que te importa.
Oh venga, aun tengo tiempo de sobra para reunirme contigo.
¿De sobra? ¿Tú has mirado por casualidad la hora que es?
No, ¿Qué hora es?
Son las nueve.
No…
Si, el avión sale en diez minutos. Y ya te lo dije, no me voy a quedar aquí.
Pero espera, espera por favor. Todo eso no importa, cogeremos otro avión. Ya los tenemos, podemos irnos cuando queramos…
No. Ya te dije que no me quedaría. Y tú en todo el tiempo que te he esperado en el aeropuerto no has sido capaz de darme una excusa por la que quedarme, solo los diamantes. Pero estabas tan ciego pensando en ellos, como para olvidar que me los habías dado tu mismo.
Esta bien, esta bien. Todo esto tiene que ser una broma. Vamos Gema, ¿es que vas a abandonarme aquí sin más?
Sin más no. Te he llamado. Te dije que vinieras. Pero tu solo querías encontrar tus puñeteros diamantes…
Gema por favor. Todo esto no tiene sentido. Tú y yo nos queremos, no puedes hacerme esta soberana putada.
Me están llamando. Vamos a embarcar. Que tengas suerte…
¿Gema? No, no, no, no, no, nonono. ¿Gema? ¿Gema me escuchas?
No, no me escucha, ha colgado.
Cogí un taxi hasta el aeropuerto, sin equipaje. Tardó solo nueve minutos en llegar gracias a mi insistencia. Pero cuando iba a pagarle recordé que todo mi dinero se lo di al conserje. Y mientras discutíamos sobre como lo íbamos a resolver, intentando no llamar la atención, vi su avión despegar.
Allí va, me dije. Rumbo a Marsella, con los diamantes, con mi corazón, con mi tabaco...
Quizás tenga razón después de todo. Si tanto dije quererla ¿Por qué le di los diamantes?
